Yo abrí de par en par las puertas de mi alma
y dejé que saliera mi secreto peor,
disimulando lo triste y conservando la calma
le dije "aunque no creas, estoy buscando amor".
Nos rendimos los dos a fingir como tontos
que yo era su mujer y que el era mi marido,
pero en un tiempo yo no quería ser su esposa,
el quiso volver a ser el hombre infiel.
Ahora el está feliz, volvió con la idiota,
yo recorro las calles buscando otro hombre,
y aprendí que mentirse tiene patas muy cortas
que siempre la costumbre va a matar al placer,
va a matar al placer.
<< Inicio